GA20:57-58 – Dingganzheit

Aspiunza

Recuérdese: si partimos de la percepción simple y directa, el momento verdadero del ser-percibido de lo percibido es que en la percepción lo ente percibido está corporalmente ahí. A este carácter de lo percibido —el estar en sí mismo corporalmente presente— hay que añadir otro momento propio de la percepción concreta de cosas por lo que hace al ser-percibido, y es que siempre se considera la cosa percibida en su totalidad (de cosa). Cuando veo un objeto sensorialmente perceptible, esta ya famosa silla de aquí, lo que veo —dicho sea en ese particular sentido de ver— es siempre un lado determinado, un aspecto sólo. Veo, por ejemplo, la parte de arriba del asiento, la superficie inferior no la veo; y, sin embargo, al ver la silla de esa manera, o solamente las patas, no pienso que la silla tenga las patas serradas. Cuando entro en una habitación y veo un armario, lo que veo no es la puerta del armario o una superficie sin más, sino que lo propio de la percepción es que vea el armario. Dando vueltas alrededor de él descubro siempre aspectos nuevos; sin embargo, en todo momento pienso —en el sentido corriente de pensar (Meinen)— que estoy viendo el propio armario, no uno cualquiera de sus lados. Dichos aspectos pueden cambiar constantemente con la multiplicidad de perspectivas que se me ofrecen. Mas la mismidad (Selbigkeit) corporal de lo percibido mismo se conserva aun cuando dé vueltas alrededor de la cosa. La cosa se matiza 1 en su aspecto. Pero lo que se piensa no es el matiz, sino siempre la propia cosa percibida, en cada caso con un matiz determinado. A través de la multiplicidad de las percepciones cambiantes se conserva la mismidad de lo (66) percibido: no se tiene ninguna otra percepción, en el sentido de que se perciba otra cosa; el contenido de la percepción sí que es otro, mas lo que se considera percibido es lo mismo.

En la percepción de una imagen, por lo que hace a la aprehensión de la totalidad y sus matices, hallamos en lo percibido, dicho sea en sentido estricto, de nuevo otra estructura diferente. Lo que se percibe corporalmente es la propia cosa-imagen, también ella en cada caso en un aspecto determinado. Y, sin embargo, en la percepción natural de una imagen la percepción de la cosa-imagen no llega a completarse. Por el contrario, puede ser que el cartero, por ejemplo, trate dicha cosa-imagen (la tarjeta postal) simplemente en cuanto cosa del mundo-en-torno, en cuanto tarjeta postal. No sólo no llega a realizarse como tal la percepción de la cosa-imagen en cuanto simple y directa percepción de una cosa sin más, es que ni se da el que uno vea antes que nada una cosa y luego deduzca que se trata de una imagen de…, sino que se ve de golpe lo reproducido, y para nada primero, aislada expresamente como tal, la cosa-imagen, las líneas y las manchas del dibujo. Para ver éste como una cosa sin más hace falta una modificación de la manera natural de observar, una especie de desreproducción50. La tendencia natural de la percepción nos lleva en estos casos a aprehender la imagen.

Kisiel

Original

  1. schattet sich ab: es decir, «adquiere un matiz determinado según como se la vea». Me parece una traducción más ajustada que la del famoso «escorzo», que nada tiene que ver con eso. (N. del T)[↩]
Excertos de

Heidegger – Fenomenologia e Hermenêutica

Responsáveis: João e Murilo Cardoso de Castro

Twenty Twenty-Five

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