SZ:246-247 – morte e vida

Rivera

La muerte, en sentido latísimo, es un fenómeno de la vida. La vida 1 debe ser comprendida como un modo de ser al que le pertenece un estar-en-el-mundo. Este modo de ser sólo puede precisarse ontológicamente en forma privativa y con referencia al Dasein. También el Dasein se deja considerar como pura vida. Para el cuestionamiento bio-fisiológico, él entra entonces en la región de ser que conocemos como el mundo animal y vegetal. En este campo se pueden registrar ónticamente datos estadísticos sobre la duración de la vida de las plantas, de los animales y de los hombres. Se pueden establecer relaciones entre la duración de la vida, la reproducción y el crecimiento. Pueden investigarse las “clases” de muerte, las causas, los “mecanismos” y los modos como ella se hace presente 2.

A la base de esta investigación óntico-biológica de la muerte subyace una problemática ontológica. Queda por preguntar cómo se determina desde la esencia ontológica de la vida la de la muerte. De alguna manera la investigación óntica 247 de la muerte ya ha zanjado siempre esta cuestión. En ella operan pre-conceptos mayor o menormente aclarados acerca de la vida y de la muerte. Éstos necesitan ser bosquejados por medio de la ontología del Dasein. A su vez, dentro de la ontología del Dasein, previa a una ontología de la vida, el análisis existencial de la muerte está subordinado a una caracterización de la constitución fundamental del Dasein. Al terminar del viviente lo hemos llamado fenecer. En la medida en que el Dasein también “tiene” su muerte fisiológica, vital, aunque no ónticamente aislada, sino codeterminada por su modo originario de ser, y en la medida en que el Dasein también puede terminar sin que propiamente muera, y que, por otra parte, como Dasein no perece pura y simplemente, nosotros designaremos a este fenómeno intermedio con el término dejar de vivir (Ableben). En cambio reservamos el término morir para la manera de ser en la que el Dasein está vuelto hacia su muerte. Según esto, debe decirse: el Dasein nunca fenece. Pero sólo puede dejar de vivir en la medida en que muere. La investigación médico-biológica del dejar de vivir puede lograr resultados, y estos resultados pueden ser (267) también ontológicamente significativos, a condición de que se haya asegurado la orientación fundamental para una interpretación existencial de la muerte. ¿O deberán acaso concebirse la enfermedad y la muerte en general —incluso en un plano médico— primariamente como fenómenos existenciales? (p. 266-267)

Schuback

Auxenfants

Vezin

Macquarrie

Original

  1. b – si nos referimos a la vida humana, de otra manera no- ‘mundo’.[↩]
  2. Sobre este tema cf. la acabada exposición de E. Korschelt, Lebensdauer, Altern und Tod, 3a ed., 1924. Y especialmente, la abundante bibliografía, p. 414 ss.[↩]
  3. Cf. a exposição abrangente de E. Korschelt, Lebensdauer, Altern und Tod, 3a ed., 1924. Em especial, a rica indicação bibliográfica p. 414s.[↩]
  4. b Si c’est la vie humaine que l’on entend par là, si tel n’est pas le cas – « le monde ».[↩]
  5. b. Si c’est la vie humaine qu’on a en vue, autrement non – « monde ».[↩]
  6. ‘Ableben’. This term, which literally means something like ‘living out’ one’s life, is used in ordinary German as a rather legalistic term for a person’s death. We shall translate it as ‘demise’ (both as a noun and as a verb), which also has legalistic connotations. But this translation is an arbitrary one, and does not adequately express the meaning which Heidegger is explaining.[↩]
  7. ‘. . . Seinsweise j in der das Dasein zu seinem Tode ist.’[↩]
  8. Vgl. dazu die umfassende Darstellung bei E. Korscheit, Lebensdauer, Altern und Tod. 3. Aufl. 1924. Im besonderen auch das reiche Schriftenverzeichnis S. 414 ff.[↩]
Excertos de

Heidegger – Fenomenologia e Hermenêutica

Responsáveis: João e Murilo Cardoso de Castro

Twenty Twenty-Five

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