GA39:141-143 – tonalidade afetiva, exposição em meio do ente em totalidade

Riofrio

En virtud del poder del temple fundamental 1, el (Dasein) del hombre es, por su esencia exposición (Ausgesetztheit) en medio del ente manifiesto en totalidad, una exposición que el Dasein tiene que asumir, para que en ella — a su vez — asuma la salvaguarda de lo ente manifiesto en totalidad en tal exposición, y, conforme a tal asunción, él resguarde en sí, de una u otra manera, la posibilidad de una historia; es decir, que la cumpla o la desperdicie. El Dasein está encomendado al ente como tal, tanto al ente que es él mismo como al ente que él no es. La característica del Dasein humano reside en que él no sólo “es”, sino que debe hacerse cargo de una u otra manera, de cualquier ser llevado y conducido ante él. Incluso la indiferencia y el olvido sólo son modos en que el Dasein se encomienda al ser como tal. Este carácter fundamental del Dasein humano — que para él, en tanto que es en cada caso de una u otra manera, le va el ser — lo llamamos la preocupación 2. Esta denominación no se refiere a sentimientos conocidos en el diario vivir — entre ellos: miedo, angustia, preocupación y similares —, a un concepto metafísico para, desde ahí, establecer una visión del mundo, sino que es la experiencia fundamental de la esencia del Dasein histórico del hombre, la que, previamente, exige una nominación que, si se verifica, sólo puede ser concebida desde este origen.

Si consideramos la esencia del temple fundamental, la unidad de su poder transportante, insertante, inaugurante y fundante, entonces inmediatamente queda claro que, precisamente el temple, y a lo que se llama lo interno del hombre, son lo menos subjetivo de todo, pues el temple fundamental es, por el contrario, una transposición originaria a la amplitud del ente y la profundidad del Ser. El entrar-en-sí del hombre no significa aquí ocuparse y embobarse en sus vivencias privadas, sino que entrada significa salida a la exposición al ente patente. Sólo (128) porque el temple fundamental transporta y transpone originariamente, puede también constreñir y estrechar al Dasein al círculo del ente cotidiano más cercano, puede hacer resbalar al Dasein sobre la superficie del Ser; puesto que el temple fundamental es cada vez éste o aquel, no es una propiedad fija, sino un acontecimiento. Ciertamente el Dasein humano siempre está templado 3, sea al modo de una disonancia [Mißstimmung] o discordancia 4, o en la peculiar forma del temple que conocemos como el insípido, vacío y seco estar destemplado (Ungestimmheit), que expresamos al decir cotidianamente: “no tengo ganas”; la forma originaria del aburrimiento que, por su parte, puede también desarrollarse en un temple fundamental. Porque el Dasein, en tanto que es, está templado, por ello el temple sólo podrá ser reorientado (umgestimmt) cada vez por un contratemple (Gegenstimmung) y sólo un temple fundamental es capaz de suscitar a fondo una conversión de temple (Umstimmung), es decir, un cambio del Dasein equivalente a una completa mutación de la exposición al ente y, con ello, a una reacuñación del Ser.

No es un azar ni una mera distracción, ni siquiera una incapacidad de la mirada psicológica, que en el pensamiento moderno — incluso antes — las tonalidades afectivas sean valoradas como lo “subjetivo”, lo menos tangible y cada vez sólo concomitante. Esto ya no se debe a que la experiencia de la esencia del temple permanezca imposibilitada por largo tiempo, que se vea psicológicamente y se represente al hombre como un sujeto que, no se sabe bien por qué, además, se rodea de los así llamados objetos. Como si sujeto y objeto fueran bloques fijos disponibles, entre cuyos diferentes hilos tensados por detrás y externamente, estuvieran, entre otros, las tonalidades afectivas. Lo contrario es lo verdadero. La respectiva originariedad y poder del temple fundamental en cada caso dominante, inaugura previamente el ámbito al interior del cual, el hombre puede diferenciarse del ente no-humano, el ámbito al interior del cual recién pueden ser trazados los límites entre lo que debe llamarse lo subjetivo y lo objetivo, suponiendo que se pueda aún imputar un derecho fundado a esta diferenciación, una vez que es aprehendida la esencia del temple fundamental.

En el temple acontece la inaugurante exposición al ente. En esto reside a la vez, el que el Dasein del hombre ya está, en sí, transpuesto al Dasein de los otros, es decir, que él es como es, solamente en el ser-con 5 los otros. El Dasein es esencialmente ser-con-otro, para-otro y contra-otro. En conformidad con el mundo inaugurado cada vez en el temple fundamental dominante, en cuya patencia el Dasein se funda, éste encuentra su suelo y los ámbitos de sus decisiones y actitudes. Este ser-con-otro del Dasein, de acuerdo al carácter fundamental del existente, es en sí histórico, y — con ello — está ensamblado y atado a los poderes de la historia.

[Los himnos de Hölderlin ’Germania” y “El Rin”. Traducción Ana Carolina Merino Riofrio. Buenos Aires: Biblos, 2010]

McNeill and Ireland

Original

  1. Grundstimmung[↩]
  2. Sorge[↩]
  3. gestimmt[↩]
  4. Verstimmung[↩]
  5. Mitsein[↩]
Excertos de

Heidegger – Fenomenologia e Hermenêutica

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