La ya citada “Recapitulación” (n. 617) comienza, sin embargo, así: “Imprimir al devenir el carácter del ser, ésa es la suprema voluntad de poder.” Heideggeriana: NiilismoSer
Mediante este acoplamiento de la idea con el valor, al mismo tiempo ha desaparecido de la esencia de la idea el carácter del ser y su distinción respecto del ente. El hecho de que aquí y allá, en círculos eruditos y partiendo de una tradición erudita, se hable de ser, de “ontología” y metafísica, son sólo ecos que no albergan ya ninguna fuerza conformadora de historia. El poder de la cosmovisión se ha apoderado de la esencia de la metafísica. Esto quiere decir: aquello que es peculiar de toda metafísica, que la distinción de ser y ente que la sustenta a ella misma permanezca esencial y necesariamente indiferente e incuestionada, se convierte ahora en lo que caracteriza a la metafísica como “cosmovisión”. En esto se fundamenta el que sólo con el comienzo del acabamiento de la metafísica pueda desplegarse el dominio total e incondicionado sobre el ente, no perturbado ni confundido ya por nada. Heideggeriana: NiilismoEuropeu
La pregunta acerca de qué es el tiempo ha acabado por remitir nuestra investigación al ser-ahí, si por ser-ahí se entiende el ente en su ser que conocemos como vida humana; este ente en el respectivo instante de su ser, el ente que somos cada uno de nosotros mismos, el ente al que apuntamos en la afirmación fundamental: yo soy. La afirmación “yo soy” es la auténtica enunciación del ser que ostenta el carácter del ser-ahí del hombre. Este ente es en el respectivo instante como mío. Heideggeriana: BZ
Frente a todo esto hay que recordar continuamente lo que significa voluntad de poder: el dar poder para la sobreelevación a la esencia propia. El dar poder lleva a la sobreelevación – al devenir – a un estado y la lleva a la consistencia. En el pensamiento de la voluntad de poder, lo que deviene y se mueve en el sentido más elevado y más propio – la vida misma – ha de ser pensado en su consistencia. Nietzsche quiere, ciertamente, el devenir y lo que deviene como el carácter fundamental del ente en su totalidad; pero primariamente y ante todo quiere al devenir como lo que permanece, como lo propiamente “ente”; ente, en el sentido de los pensadores griegos. Nietzsche piensa como metafísico de manera tan decidida que también lo sabe. Por ello, una nota que sólo recibe su forma definitiva en el último año, en 1888 (La voluntad de poder, n. 617) comienza así: “Recapitulación: Imprimir al devenir el carácter del ser, esa es la suprema voluntad de poder.” Heideggeriana: VontadePoder Apéndices
NietzschePlatón, con cuyo pensar comienza la metafísica, concibe el ente en cuanto tal, es decir el ser del ente, como idea. Las ideas son en cada caso lo uno respecto de lo múltiple, lo cual sólo aparece bajo su luz y sólo al aparecer así es. En cuanto son este uno que unifica, las ideas son al mismo tiempo lo consistente, verdadero, a diferencia de lo cambiante y aparente. Comprendidas desde la metafísica de la voluntad de poder, las ideas tienen que ser pensadas como valores y las unidades más altas como valores supremos. El propio Platón aclara la esencia de la idea a partir de la idea más alta, de la idea del bien (agathon). Pero “bien” es para los griegos aquello que hace apto para algo y lo posibilita. Las ideas, en cuanto ser, hacen al ente apto para ser algo visible, o sea presente, es decir, para ser un ente. Desde entonces el ser, en cuanto es lo uno que unifica, tiene en toda metafísica el carácter de “condición de posibilidad”. A este carácter del ser Kant le ha dado, mediante la determinación trascendental del ser como objetividad, una interpretación determinada desde la subjetividad del “Yo pienso”. Nietzsche, desde la subjetividad de la voluntad de poder, ha comprendido estas condiciones de posibilidad como “valores”. Heideggeriana: MetafisicaNietzsche Apéndices
Ser y devenir se contraponen sólo aparentemente, porque el carácter de devenir de la voluntad de poder es, en su más íntima esencia, eterno retorno de lo mismo y, por lo tanto, el consistente volverse consistente de lo que carece de existencia consistente. Por ello, Nietzsche puede decir en una nota decisiva (La voluntad de poder, n. 617): “Recapitulación: Imprimir al devenir el carácter del ser, ésa es la suprema voluntad de poder. – Doble falsificación, desde los sentidos y desde el espíritu, para conservar un mundo del ente, de lo persistente, equivalente, etc. – Que todo retorne es la más extrema aproximación de un mundo del devenir al del ser: cima de la consideración.” Heideggeriana: MetafisicaNietzsche Apéndices
El “algo” que quiere conservarse en la justicia es, sin embargo, el volverse consistente de la esencia incondicionada de la voluntad de poder como carácter fundamental del ente. La voluntad de poder tiene el carácter del devenir. “Imprimir al devenir el carácter del ser, ésa es la suprema voluntad de poder.” (La voluntad de poder, n. 617) Heideggeriana: MetafisicaNietzsche Apéndices
Esta suprema voluntad de poder, que es el volver consistente al ente en su totalidad, desvela su esencia como justicia. Puesto que sustenta y predomina en todo hacer aparecer y todo desocultar, es la esencia más íntima de la verdad. Al devenir se le imprime el carácter del ser en cuanto el ente en su totalidad llega al aparecer como “eterno retorno de lo mismo”. Ahora bien, se había dicho, sin embargo, que el volver consistente del devenir era en cada caso una “falsificación” y que en la “cima de la consideración” todo se convertía entonces en una apariencia. El propio Nietzsche comprende la esencia de la verdad como una “especie de error”. Éste es acuñado y justificado en su genero por el fundamento determinante de la esencia de la verdad, por la justicia. Heideggeriana: MetafisicaNietzsche Apéndices
4. Existencia como carácter del ser-ahí en Ser y Tiempo (historia del ser). Heideggeriana: HistoriaSer Apéndices
Del año 1885, es decir inmediatamente después de que Nietzsche terminara la obra Así hablaba Zaratustra, hay una nota, recogida con el nº 617 en el libro que está hecho espigando la obra póstuma del autor y que se publicó con el título de “La voluntad de poder”. La nota lleva, subrayado, este título: “Recapitulación “. Aquí, en pocas frases, con una lucidez inusitada, Nietzsche resume lo fundamenta de su pensamiento. En una observación marginal del texto, entre paréntesis, se nombra expresamente a Zaratustra. La “Recapitulación” empieza con esta proposición: “Imprimir en el devenir el carácter del ser – esto es la suprema voluntad de poder”. Heideggeriana: NietzscheZaratustra Apéndices