Pero, en la Jemeinigkeit, además de la absoluta singularidad ejecutiva, hay otro aspecto distinto, que está íntimamente relacionado con el primero: el momento de la “meinigkeit”, de la “meidad”, si se me permite esta palabra horrible. La meidad es el factum de ser mío. ¿Qué quiere decir esto de “mío”? Quiere decir que el Dasein sólo es “lo que” es, en tanto que se posee a sí mismo, que está entregado a la responsabilidad de sí mismo. Este “estar entregado” implica, por otra parte, que la autoposesión del Dasein no es completa. Se autoposee, en la medida en que ya se encuentra siendo sí-mismo, sin tener más remedio que serlo. Este aspecto del “tener que ser”, del estar, por así decirlo, forzado a ser, es lo que Heidegger llama la Faktizität, la facticidad del Dasein, vale decir, el factum radical y constitutivo de estar puesto en el ser. Si el Dasein se posee a sí mismo, lo hace porque tiene que poseerse. El “tener que” poseerse es el punto de partida de su poseerse: desde este punto ha de poseerse. Pero esto quiere decir entonces que ese punto de partida mismo no es algo de lo que el Dasein disponga, no es algo que caiga bajo su autoposesión. Digámoslo en forma más sencilla: el Dasein no se autoposee enteramente, sino tan sólo limitadamente. Ahora, otro punto sería preguntarse si este “tener que” es un mero factum, y si es algo puramente negativo. Obviamente, hay que responder a ambas preguntas con un no. La facticidad no es un mero factum, sino una estructura de ser, y como tal tiene una función positiva en la constitución de ser del Dasein. Heidegger no ha explotado plenamente este aspecto positivo de la (36) facticidad. En cambio, sí lo ha hecho Zubiri, para quien en la estructura del “tener que” se manifiesta una ligazón al ser (o a la realidad) que Zubiri llama “religación”, y que es el fundamento que nos lanza a la búsqueda de esa realidad enigmática que llamamos Dios.
Al carácter fáctico del existir humano Heidegger lo llama también el estar arrojado (Geworfensein o Geworfenheit). Este concepto implica, además de la facticidad del “tener que” ser, el que el Dasein tiene que ser cada vez en una situación absolutamente concreta, en aquella en que fácticamente es.
(RIVERA, Jorge E. Heidegger y Zubiri. Santiago de Chile: Ed. Universitaria, 2001)