estudos:escudero:escudero-2016-dasein
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| + | ===== Dasein (2016) ===== | ||
| + | Dasein es, sin duda, uno de los términos centrales de Ser y tiempo. Una correcta lectura y comprensión de esta obra requiere tener una idea muy clara de qué significa dicho concepto. De lo contrario, se corre el riesgo de caer en lecturas existencialistas, | ||
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| + | De entrada, hay que recordar que en el lenguaje filosófico y en el corriente, Dasein significa habitualmente «existencia». En el siglo XVII, la locución infinitiva da Sein («estar ahí», «presente», | ||
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| + | Dasein significa literalmente el lugar (Da) del ser (Sein). El hombre está ahí, en la apertura del mundo, pero está ahí como el ahí del ser, como el lugar óntico donde el ser se revela. Heidegger recurre a veces a la grafía Da-sein. El guión resalta la apertura constitutiva del Dasein, una apertura previa y originaria, que no debe confundirse con un aquí meramente local; esa apertura se define en los años posteriores a Ser y tiempo en términos de Seinslichtung («claro del ser»). De hecho, como comenta Leyte, quizá sea esta la única forma posible de traducir «Dasein». El valor del guión, más allá de señalar la marca física de la separación que mantiene unidos los dos márgenes, resalta la idea de un tránsito continuo, de un permanente «entre». Ese «entre», ese «espacio abierto», ese «tránsito» es lo que Heidegger realmente intenta pensar. En la «Introducción» de 1949 al texto «¿Qué es metafísica? | ||
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| + | A fin de pensar en una sola palabra y a un mismo tiempo tanto la referencia del ser a la esencia del hombre como la relación esencial del hombre con la apertura (el Ahí) del ser como tal, se eligió para ese ámbito esencial en el que se encuentra el hombre como hombre la palabra «Dasein». (...) Con «Dasein» se nombra eso que todavía tiene que ser experimentado y, por Ende, tiene que ser pensado como lugar, concretamente como el lugar de la verdad del ser. (GA9: 372-373) | ||
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| + | El Dasein se revela así como el lugar del cruce entre lo óntico y lo ontológico (ontologisch). Ese cruce, ese tránsito, ese espacio intersticial, | ||
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| + | En cualquier caso, hay que tener claro que el término heideggeriano «Dasein» posee un sentido eminentemente formal, esto es, carece de un contenido específico. Dasein no puede equipararse con «hombre», «ser humano», «animal racional», «espíritu», | ||
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| + | Todos estos términos nombran determinados dominios fenoménicos «susceptibles de desarrollo», | ||
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| + | El Dasein, como se verá más adelante, es pura posibilidad e indeterminación. A este respecto, resultan interesantes las observaciones realizadas en las lecciones del semestre de verano de 1928, Principios metafísicos de la lógica a partir de Leibniz, a propósito de la asexualidad y neutralidad metafísica del Dasein. La peculiar neutralidad del término «Dasein» resulta fundamental para el análisis formal de sus modos de ser, pues la «interpretación de este ente (Seiende) se realiza antes de cualquier concreción fáctica» (GA26: 171-172, la cursiva es mía, J.A.). La neutralidad del Dasein es anterior, previa a cualquier concretización óntica de su individualidad. Todo Dasein puede determinarse fácticamente por su género, sexo, religión, cultura, ideología y etnicidad, pero solo puede hacerlo en cuanto es un ser de posibilidades. Ontológicamente hablando, el Dasein es asexual. Pero esta ausencia de sexo no es simple negatividad; | ||
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| + | En definitiva, el término «Dasein» nos invita a pensarnos de una manera diferente, a mirarnos a nosotros mismos con ojos frescos, a cuestionarnos la imagen usual de ser humano transmitida por siglos de tradición filosófica. Cuando el lector topa con «Dasein», debe pensar en las implicaciones de esta expresión tan sencilla y, a la vez, tan enigmática. | ||
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| + | a) Llama la atención que el sustantivo que utiliza Heidegger para designarnos sea la forma infinita de un verbo. Ello sugiere que nuestro rasgo distintivo es la actividad, la movilidad, la temporalidad. | ||
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| + | b) Nuestra existencia no solo se caracteriza por ser un proceso activo, sino por un modo de ser. Lo que nos distingue es nuestro modo de existencia, que es cualitativamente distinto al modo como existe una piedra. | ||
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| + | c) ¿Qué nos distingue de manera constitutiva del resto de los entes? Nuestro peculiar ser ahí. Por supuesto que una piedra y un animal están ahí, en el sentido de que ocupan una localización espacial. Pero nosotros estamos ahí en un sentido radicalmente diferente: nosotros habitamos el mundo, somos capaces de darle un significado y comprenderlo. De hecho, una parte importante de Ser y tiempo se dedica a analizar este fenómeno. | ||
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| + | d) No solo formamos parte del mundo, sino que no seríamos nada sin él. Y viceversa, el mundo nada sería sin nosotros. El campeonato ganado por la Selección Española de fútbol en el Mundial de 2010 no hubiera sido posible sin los jugadores que conformaban parte de aquella selección. Y, a su vez, los jugadores de 2010 no hubieran sido lo que fueron sin la selección. | ||
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| + | e) Finalmente, como señala el Heidegger tardío, nosotros somos el Ahí del ser, el lugar donde el ser se manifiesta. los otros entes continuarían siendo, pero no habría nadie que diera fe de su existencia. Su ser no tendría significado. | ||
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