JRCST1
§5 LA ANALÍTICA ONTOLÓGICA DEL DASEIN COMO PUESTA AL DESCUBIERTO DEL HORIZONTE PARA UNA INTERPRETACIÓN DEL SENTIDO DEL SER EN GENERAL
PÁRRAFOS 1-8
1. El párrafo 1 recuerda los tres pasos necesarios para el planteamiento de la pregunta por el ser: determinar el ente que ha de interrogarse primariamente, precisar cómo se accede a ese ente, y establecer cómo dicho ente entra en la mira de la interpretación comprensora (Verstehen, Auslegung), remitiendo a lo ya establecido sobre el Dasein como ente a interrogar.
2. El párrafo 2 desarrolla el problema de la accesibilidad del Dasein, señalando que este ente resulta ónticamente lo más cercano, por ser en cada caso nosotros mismos, pero ontológicamente lo más lejano, dado que carece de la distancia necesaria para la reflexión teórica y tiende, por un modo de ser que le es propio, a comprenderse desde los entes intramundanos con los que trata cotidianamente («mundo», entre comillas, referido a lo que está-ahí, das Vorhandene).
3. El párrafo 3 explica que la primacía óntico-ontológica del Dasein es la razón de que su específica constitución de ser le quede oculta, pues su modo de ser —un existencial y no una categoría— lo abre a los demás entes y al ser, de suerte que lo primero que le comparece es aquello que no tiene su mismo modo de ser, induciéndolo a interpretarse desde ese otro modo de ser; se resume así que el Dasein es para sí mismo ónticamente cercanísimo, ontológicamente lejanísimo y, sin embargo, preontológicamente no extraño, en virtud de una comprensión previa a toda conceptualización y a toda filosofía.
4. El párrafo 4 observa que las dificultades peculiares que presenta la interpretación del Dasein se fundan en el modo de ser del propio Dasein y en el del comportamiento tematizante mismo, y no en una debilidad de la facultad de conocer ni en la ausencia de conceptos adecuados, ausencia que solo en apariencia resulta fácil de remediar.
5. El párrafo 5 considera aquellos modos de interpretación del ser humano distintos de la analítica existencial —la psicología filosófica, la antropología, la ética, la política, la poesía—, que sin implicar necesariamente una analítica ontológica plenamente desarrollada tampoco la excluyen, pudiendo incluso encaminar la investigación hacia ella, como ocurre con la poesía en cuanto apertura del Dasein al esplendor del ser de los entes, y subraya la importancia de la analítica existencial orientada a la pregunta por el ser para la plena justificación de tales interpretaciones.
6. El párrafo 6 retoma el modo en que ha de llevarse a cabo la búsqueda del sentido del ser y plantea el problema del acceso correcto al Dasein.
7. El párrafo 7 delimita el alcance de la analítica existencial frente a una antropología filosófica, señalando que no se pretende una ontología completa del Dasein sino solo algunos fragmentos no inesenciales de dicha antropología, y que el análisis de la primera sección es provisional en tanto saca a luz el ser del Dasein sin dar todavía una interpretación de su sentido, tarea reservada a la segunda sección.
8. El párrafo 8 anuncia que en la segunda sección se mostrará que la temporeidad (Zeitlichkeit) es el sentido del ser del Dasein, introduciendo por primera vez este término, distinto de la temporariedad referida al tiempo del ser, y destacando su importancia para preparar la respuesta a la pregunta conductora por el sentido del ser.
PÁRRAFOS 9-14
9. El párrafo 9 establece que aquello desde donde el Dasein comprende e interpreta implícitamente el ser es el tiempo, siendo este el sentido, esto es, el horizonte desde el cual se comprende el ser, tesis central de toda la obra que exige acotar el concepto de tiempo frente a la concepción vulgar transmitida desde la Física de Aristóteles hasta Bergson, y aclarar cómo tanto la concepción filosófica como la vulgar del tiempo brotan de la temporeidad, llamada después tiempo originario.
10. El párrafo 10 recuerda el uso tradicional del tiempo para diferenciar regiones del ente, distinguiéndose entes temporales de entes intemporales y de entes supratemporales o eternos, de modo que el tiempo, en el sentido del estar en el tiempo, sirve de criterio para la distinción de regiones del ser.
11. El párrafo 11 afirma que la problemática central de toda ontología hunde sus raíces en el fenómeno del tiempo correctamente visto y explicitado, tesis que permanece indemostrada aunque resulte obvia la vinculación entre ontología y tiempo.
12. El párrafo 12 sostiene que el ser mismo, y no solo el ente en cuanto está en el tiempo, se ha hecho visible en su carácter temporal, de manera que incluso lo intemporal y lo supratemporal son temporales por el hecho de ser, lo que exige acuñar la expresión determinación temporaria (temporale Bestimmtheit) para distinguir este sentido del uso habitual de «temporal», concluyendo que la tarea ontológica de interpretar el ser en cuanto tal lleva consigo el desentrañamiento de la temporariedad del ser (Temporalität des Seins) como condición para responder a la pregunta por su sentido.
13. El párrafo 13 advierte que la respuesta a la pregunta por el ser no puede consistir en una frase aislada y ciega, ya que reducirla a una proposición la volvería incomprensible y la haría aparecer como un mero punto de vista distinto del acostumbrado, siendo indiferente que resulte antigua o nueva con tal de que sea capaz de hacerse cargo de las posibilidades transmitidas por los antiguos, pues su sentido más propio consiste en prescribir a la investigación ontológica concreta el comienzo de la interrogación investigante dentro del horizonte puesto al descubierto.
14. El párrafo 14 sostiene que la respuesta a la pregunta por el ser debe ofrecer el hilo conductor para toda investigación futura, siendo adecuada solo cuando permite comprender el modo de ser específico de la ontología realizada hasta ahora, junto con las vicisitudes, hallazgos y fracasos que ha experimentado en cuanto ligados necesariamente al modo de ser del Dasein.