7 Identidade

PÖGGELER, Otto. Der Denkweg Martin Heideggers. Pfullingen: Neske, 1963. (Com sucessivas edições revistas e ampliadas: 2. Aufl. 1983; 3. Aufl. 1990; 4. Aufl. Stuttgart: Klett-Cotta, 1994).

Identidad, diferencia, fundamento

1. Al tomar a un ente como ente se lo toma en la identidad consigo mismo, de modo que el principio de identidad A es A vale como ley del pensar y del ser, decidiendo cómo un ente puede aparecer como lo idéntico consigo mismo en su verdad.

2. Al cumplimentar la unificación en la cual es tomado el ente como él mismo se toma al ente en cuanto ente y se lo toma en su ser o en su verdad, remitiendo el giro ente en cuanto ente al ser o a la verdad de lo ente y exigiendo al mismo tiempo un pensar.

3. Al pensar lo ente como convertible con lo verdadero, la metafísica ha dado expresión a la copertenencia de ser y pensar, y Heidegger convierte en problema esa copertenencia en la manera en que la metafísica la considera (WiM 13, WhD 73 s.; tr. 79 s.).

4. En el pensar tradicional, metafísico, el acto de copertenencia de ser y pensar es pensado de una manera determinada sin que tal manera haya llegado a convertirse en problema, tomándose lo ente en cuanto ente y, con ello, en su unidad consigo mismo: en su ser y en su verdad.

5. Cuando la manera en que metafísica y técnica aportan la verdad al ser es interpelada según la historia acontecida del ser, metafísica y técnica dan juego de tal modo que por alusión nos acercan a la experiencia de aquello que es llamado acaecimiento propicio, y se convierten en el juego previo, en el preludio de éste (ID, 28 s.).

6. De ese modo se hace visible la posibilidad de torcer tanto la metafísica como la técnica universal en un acaecer más inicial de la verdad (ID, 29), encontrando esta torsión su preludio (ID, 31) en el pensar occidental inicial: en la proposición de Parménides relativa a la mismidad de pensar y ser, y en el modo en que Heráclito retiene firmemente la unidad de φύσις y λόγος.

7. Para poder guardar-en-verdad el ocultamiento, el pensar tiene que hacer un giro y abandonar la esencia que hasta ahora ha tenido, consistente en el representar y poner a disposición, no estando ya permitido asentar para sí el ser de lo ente poniéndolo a su disposición, sino que tiene que experienciar la constelación de ser y de apertura al ser a partir del acaecimiento propicio (ID, 32).

8. Si diferenciamos entre un ente y otro ente, lo que sacamos a la luz es la Diferencia (Differenz) entre el uno y el otro, pero solamente podremos establecer diferencias entre los entes si captamos en cada caso a uno y otro como lo ente, y si diferenciamos lo ente haciendo de algún modo referencia al ser.

9. La Diferencia, considerada como Diferencia, es la cosa del pensar, dado que el ser es la cosa del pensar, y ser y ente aparecen en cada caso, y a su manera, a partir de la Diferencia (ID, 43, 59 ss.).

10. En el pensar metafísico, la Diferencia ha sido di-ferenciada-y-decidida de un modo bien determinado: la diferencia entre ser y ente es pensada a partir del sobrepasamiento de lo asistente (ente) en dirección al asistir constante (ser), convirtiéndose el ser en el fundamento en que se funda lo ente.

11. Heidegger piensa la di-ferencia metafísica decisiva de la Diferencia de una manera absolutamente distinta a la pensada hasta entonces en la metafísica misma, a saber: en cuanto di-ferencia decisiva, en cuanto esencia, históricamente determinada, de la diferencia decisiva.

12. En qué medida se entronque la Diferencia en la esencia de la identidad (ID 10) es algo que Heidegger se limita a dejar indicado: En la di-ferencia decisiva impera el despejamiento de lo enclaustrador que se encubre, cuyo imperar oculta el estar separados y remitidos uno al otro el sobrevenir y el llegar (ID).

13. La proposición del fundamento (o principio de razón suficiente) dice: nada hay sin fundamento, y una cosa se funda en otra, todo tiene su fundamento, habiendo diversos modos de fundar, por ejemplo, el fundamento como causa y el fundamento que hace que un conocimiento sea verdad.

14. Ya Dilthey ha hecho observar que la metafísica había alcanzado su conclusión con el establecimiento por parte de Leibniz de la proposición del fundamento, y partiendo de la experiencia de la historia acontecida y de la libertad ha protestado contra la exigencia omnilateralmente necesaria de conexión de este principio.

15. Un pensar que pregunta por la proposición del fundamento como proposición acerca del ser tiene que prestar atención a la manera en que ha sido pensado el ser en el pensar inicial griego: como asistir, demorar y perdurar, proyacer en lo desoculto.

16. El fundamento que hay que asentar como aquello que pone a disposición algo tiene que ser al mismo tiempo fundamento-o-razón suficiente: suficiente en efecto para que un ente pueda, en cuanto objeto-obstante (Gegenstand), venir a emplazarse en su estante (Stand) de manera segura.

17. Al buscar el pensar un ajuste último de cuentas, lo viene a encontrar en el dios que es fundamento de sí mismo, que es causa sui, y cuando este dios pierde su poder vinculante está muerto, según la fórmula de Nietzsche; sin embargo, el mundo y, dentro de él, el hombre quedan entonces como campo de un único recurso: el recurso a fundamentos-o-razones suficientes, asentados para poner algo a disposición.

18. Al dar Leibniz formulación al principio del fundamento, parecía que el ser alcanzaba su propia verdad, pero lo que sucedió fue algo distinto: la verdad del ser se retiró de forma aún más decidida, dado que no se despertó la cuestión de si era lícito que ser y fundamento fueran pensados de consumo como lo habían sido anteriormente, es decir, como constante asistir y como fundamento asentable para poner algo a disposición.

19. La meditación pregunta si el modo en que ser y fundamento reciben su esencia mutuamente es algo último que no dé lugar a seguir interrogando, y si la igualdad: ser es constante asistir y, de este modo, fundamento, ¿tiene ella misma fundamento?

20. Heidegger puede invocar la tradición mística cuando piensa la abismaticidad, el sin porqué del ser, y en relación con los versos de Angelus Silesius, pero también con los de Goethe, distingue Heidegger entre fundamento como porqué y fundamento como porque.

21. El fundamento, pensado en su otra esencia como sin porqué, como porque-morosidad y demorarse, abre una primera puerta a la pregunta por el sentido del ser (SvG, 205 s.).

22. Heidegger pone en cuestión el modo en que ser y fundamento se pertenecen en la metafísica, a saber, como constante asistir y fundamento asentable y disponible; lo que él piensa es otra esencia de ser y fundamento, y lleva así al lenguaje la verdad del ser mismo.

23. Dentro de la esfera de Ser y tiempo, identidad y Diferencia están superpuestas en muchas capas, de modo que es una Diferencia o, en su caso, una identidad la que puja sobre la otra.

24. La pregunta por identidad y Diferencia da la impresión de que una identidad, entendida como condición de su posibilidad, no sólo habría que fundar (ontológico-metafísicamente) al ente en su ser, en la entidad del ente, sino que habría que fundar a su vez esta entidad (de manera ontológico-fundamental) en la pregunta por el ser o esencia del ser, por el ser mismo o sentido del ser.

25. En tanto que, dentro de la esfera de Ser y tiempo, el pensar es de este modo entendido como un fundar, le ocurre algo notable: lo que él intenta es consolidar la identidad, la Diferencia y determinaciones trascendentales como ser en cuanto ser-fundamento, en una trascendencia determinada como existencia fáctica y, con ello, de tipo temporal y acontecida históricamente.

26. La intelección decisiva, que conduce fuera del querer-fundar, es: no se da el ser del ente en total y, por ello, tampoco la Diferencia, o la identidad.

27. Sólo de forma paulatina se ha desembarazado el pensar de Heidegger del querer-fundar; la experiencia del estado de yecto del proyecto fundante tuvo que ser profundizada para que se hiciera experiencia de la abismaticidad de la verdad del ser.

28. En el curso sobre el principio del fundamento, y partiendo de un pensar que encuentra en el salto su acorde conductor, reprocha Heidegger a su anterior tratado De la esencia del fundamento una falsa fundamentalidad (SvG, 85), en el sentido de que ese tratado intentaba fundar aun el ser fundamental en su esencia, sobrepasando lo metafísicamente pensado mediante algo pensado de rango superior.

29. El principio del fundamento rige, en su enunciación, para todo ente; habla del ser del ente, pero sin llevar nunca directamente a lenguaje el imperar, en cada caso, de este ser.