===== SZ:126-127 – das Man (A-GENTE) ===== Ahora bien, esta distancialidad propia del coestar indica que el Dasein está sujeto al dominio de los otros en su convivir cotidiano. No es él mismo quien es; los otros le han tomado el ser. El arbitrio de los otros dispone de las posibilidades cotidianas del Dasein. Pero estos otros no son determinados otros. Por el contrario, cualquier otro puede reemplazarlos. Lo decisivo es tan sólo el inadvertido dominio de los otros, que el Dasein, en cuanto coestar, ya ha aceptado sin darse cuenta. **UNO** mismo forma parte de los otros y refuerza su poder. «Los otros» – así llamados para ocultar la propia esencial pertenencia a ellos – son los que inmediata y regularmente «existen» [«da sind»] en la convivencia cotidiana. El quién no es éste ni aquél, no es **UNO** mismo, ni alg**UNO**s, ni la suma de todos. El «quién» es el impersonal, el «se» o el «**UNO**» (das Man). Más arriba se hizo ver que en el mundo circundante inmediato ya está siempre a la mano, como objeto de la ocupación común, el «mundo circundante» público. En la utilización de los medios de locomoción pública, en el empleo de los servicios de información (periódicos), cada cual es igual al otro. Esta forma de convivir disuelve completamente al Dasein propio en el modo de ser «de los otros», y esto, hasta tal punto, que los otros desaparecen aún más en cuanto distinguibles y explícitos. Sin llamar la atención y sin que se lo pueda constatar, el **UNO** despliega una auténtica dictadura. Gozamos y nos divertimos como se goza; leemos, vemos y juzgamos sobre literatura y arte como se ve y se juzga; pero también nos apartamos del «montón» como se debe hacer; encontramos «irritante» lo que se debe encontrar irritante. El **UNO**, que no es nadie determinado y que son todos (pero no como la suma de ellos), prescribe el modo de ser de la cotidianidad. El **UNO** tiene sus modos propios de ser. La tendencia del coestar que hemos llamado distancialidad se funda en el hecho de que el convivir procura como tal la medianía . Ella es un carácter existencial del **UNO**. Al **UNO** le va esencialmente esta medianía en su ser. Por eso el **UNO** se mueve fácticamente en la medianía de lo que se debe hacer, de lo que se acepta o se rechaza, de aquello a lo que se le concede o niega el éxito. En la previa determinación de lo que es posible o permitido intentar, la medianía vela sobre todo conato de excepción. Toda preeminencia queda silenciosamente nivelada. Todo lo originario se torna de la noche a la mañana banal, cual si fuera cosa ya largo tiempo conocida. Todo lo laboriosamente conquistado se vuelve trivial. Todo misterio pierde su fuerza. La preocupación de la medianía revela una nueva y esencial tendencia del Dasein, a la que llamaremos la nivelación de todas las posibilidades de ser. (STJR:145-146) In dieser zum Mitsein gehörigen Abständigkeit liegt aber: das Dasein steht als alltägliches Miteinandersein in der Botmäßigkeit der Anderen. Nicht es Selbst ist, die Anderen Haben ihm das Sein abgenommen. Das Belieben der Anderen verfügt über die alltäglichen Seinsmöglichkeiten des Daseins. Diese Anderen sind dabei nicht bestimmte Andere. Im Gegenteil, jeder Andere kann sie vertreten. Entscheidend ist nur die unauffällige, vom Dasein als Mitsein unversehens schon übernommene Herrschaft der Anderen. Man selbst gehört zu den Anderen und verfestigt ihre Macht. »Die Anderen«, die man so nennt, um die eigene wesenhafte Zugehörigkeit zu ihnen zu verdecken, sind die, die im alltäglichen Miteinandersein zunächst und zumeist »»da sind«. das Wer ist nicht dieser und nicht jener, nicht man selbst und nicht einige und nicht die Summe Aller. Das »Wer« ist das Neutrum, das Man. früher wurde gezeigt, Wie je schon in der nächsten Umwelt die öffentliche »Umwelt« Zuhanden und mitbesorgt ist. In der Benutzung öffentlicher Verkehrsmittel, in der Verwendung des Nachrichtenwesens (Zeitung) ist jeder Andere wie der Andere. Dieses Miteinandersein löst das eigene Dasein völlig in die Seinsart »der Anderen« auf, so zwar, daß die Anderen in ihrer Unterschiedlichkeit und ausdrücklichkeit noch mehr verschwinden. In dieser Unauffälligkeit und Nichtfeststellbarkeit entfaltet das Man seine eigentliche Diktatur. Wir genießen und Vergnügen uns, wie man genießt; wir lesen, sehen (127) und urteilen über Literatur und Kunst, wie man sieht und urteilt; wir ziehen uns aber auch vom »großen Haufen« zurück, wie man sich zurückzieht; wir finden »empörend«, Was man empörend findet. Das Man, das kein bestimmtes ist und das Alle, obzwar nicht als Summe, sind, schreibt die Seinsart der Alltäglichkeit vor. Das Man hat selbst eigene Weisen zu sein. Die genannte Tendenz des Mitseins, die wir die Abständigkeit nannten, gründet darin, daß das Miteinandersein als solches die Durchschnittlichkeit besorgt. Sie ist ein existenzialer Charakter des Man. Dem Man geht es in seinem Sein wesentlich um sie. Deshalb hält es sich faktisch in der Durchschnittlichkeit dessen, was sich gehört, was man Gelten läßt und was nicht, dem man Erfolg zubilligt, dem man ihn versagt. Diese Durchschnittlichkeit in der Vorzeichnung dessen, was gewagt Werden kann und darf, wacht über jede sich vordrängende Ausnahme. Jeder Vorrang wird geräuschlos niedergehalten. Alles Ursprüngliche ist über Nacht als längst bekannt geglättet. Alles Erkämpfte wird handlich. Jedes Geheimnis verliert seine Kraft. Die Sorge der Durchschnittlichkeit enthüllt wieder eine wesenhafte Tendenz des Daseins, die wir die Einebnung aller Seinsmöglichkeiten nennen. Dos puntos, y en general, dos cosas no están propiamente «alejados» el **UNO** del otro, ya que por su modo de ser ning**UNO** de estos entes es capaz de desalejar. STJR §23 El ser-sí-mismo cotidiano y el **UNO** (§ 27). STJR §24 Ser **UNO** para otro, estar **UNO** contra otro, prescindir los **UNO**s de los otros, pasar el **UNO** al lado del otro, no interesarse los **UNO**s por los otros, son posibles modos de la solicitud. STJR §26 Sin llamar la atención y sin que se lo pueda constatar, el **UNO** despliega una auténtica dictadura. STJR §27 El **UNO**, que no es nadie determinado y que son todos (pero no como la suma de ellos), prescribe el modo de ser de la cotidianidad. STJR §27 El **UNO** tiene sus modos propios de ser. STJR §27 Ella es un carácter existencial del **UNO**. STJR §27 Por eso el **UNO** se mueve fácticamente en la medianía de lo que se debe hacer, de lo que se acepta o se rechaza, de aquello a lo que se le concede o niega el éxito. STJR §27 Distancialidad, medianía y nivelación constituyen, como modos de ser del **UNO**, lo que conocemos como «la publicidad». STJR §27 El **UNO** está en todas partes, pero de tal manera que ya siempre se ha escabullido de allí donde la existencia urge a tomar una decisión. STJR §27 Pero, como el **UNO** ya ha anticipado siempre todo juicio y decisión, despoja, al mismo tiempo, a cada Dasein de su responsabilidad. STJR §27 El **UNO** puede, por así decirlo, darse el lujo de que constantemente «se» recurra a él. STJR §27 Siempre «ha sido» el **UNO** y, sin embargo, se puede decir que no ha sido «nadie». STJR §27 Así el **UNO** aliviana al Dasein en su cotidianidad. STJR §27 Pero no sólo eso: con este alivianamiento del ser, el **UNO** satisface los requerimientos del Dasein, en tanto que en éste se da la tendencia a tomar todo a la ligera y a hacer las cosas en forma fácil. STJR §27 Y puesto que el **UNO** con el alivianamiento del ser satisface constantemente los requerimientos del Dasein, mantiene y refuerza su porfiado dominio. STJR §27 El **UNO** que responde a la pregunta por el quién del Dasein cotidiano, es el nadie al que todo Dasein ya se ha entregado siempre en su estar con los otros. STJR §27 Esta manera de ser no significa un menoscabo de la facticidad del Dasein, así como tampoco el **UNO** considerado como el nadie es una pura nada. STJR §27 Ciertamente que el **UNO**, de la misma manera que el Dasein en general, no tiene el modo de ser de lo que está-ahí. STJR §27 Mientras más ostensiblemente se comporta el **UNO**, tanto más inasible y oculto es; pero tanto menos es entonces una nada. STJR §27 A una «visión» óntico-ontológica imparcial, el **UNO** se revela como el sujeto más real de la cotidianidad. STJR §27 El **UNO** no es tampoco una especie de «sujeto universal» que flotara por encima de muchos singulares. STJR §27 El **UNO** no es la especie de cada Dasein, ni se lo puede encontrar como una propiedad permanente en este ente. STJR §27 El **UNO** es un existencial, y pertenece, como fenómeno originario, a la estructura positiva del Dasein. STJR §27 En cuanto **UNO**-mismo, cada Dasein está disperso en el **UNO** y debe llegar a encontrarse. STJR §27 Que el Dasein sea familiar a sí mismo en cuanto **UNO**-mismo, significa que el **UNO** bosqueja la interpretación inmediata del mundo y del estar-en-el-mundo. STJR §27 Inmediatamente yo no «soy» «yo», en el sentido del propio sí-mismo, sino que soy los otros a la manera del **UNO**. STJR §27 Inmediatamente, el Dasein es el **UNO**, y por lo regular se queda en eso. STJR §27 Con la interpretación del coestar y del ser-sí-mismo en el **UNO** queda contestada la pregunta por el quién de la cotidianidad del convivir. STJR §27 El Dasein cotidiano extrae la interpretación preontológica de su ser del modo de ser inmediato del **UNO**. STJR §27 El modo propio de ser-sí-mismo no consiste en un estado excepcional de un sujeto, desprendido del **UNO**, sino que es una modificación existentiva del **UNO** entendido como un existencial esencial. STJR §27 La publicidad, en cuanto modo de ser del **UNO** (cf. STJR §29 Surgen entonces las siguientes preguntas: ¿cuáles son los caracteres existenciales de la aperturidad del estar-en-el-mundo cuando este estar-en-el-mundo se mueve en la cotidianidad en el modo de ser del **UNO**? ¿ STJR §34 Tiene el **UNO** una disposición afectiva particular, una forma peculiar de comprender, discurrir e interpretar? STJR §34 La respuesta a estas preguntas se vuelve más apremiante si recordamos que el Dasein inmediata y regularmente se absorbe en el **UNO** y es dominado por él. STJR §34 En cuanto arrojado en el estar-en-el-mundo, ¿no está el Dasein arrojado ante todo precisamente en lo público del **UNO**? ¿ STJR §34 Y qué significa este carácter público sino la específica aperturidad del **UNO**? STJR §34 Si el comprender debe ser concebido primariamente como el poder-ser del Dasein, entonces será necesario partir de un análisis del comprender e interpretar que son propios del **UNO**, si se quiere establecer cuáles son las posibilidades de su ser que el Dasein abre y hace suyas en cuanto **UNO**. STJR §34 Ante todo será necesario aclarar, en base a alg**UNO**s fenómenos particulares, la aperturidad del **UNO**, dilucidando el modo de ser cotidiano del discurso, de la visión y de la interpretación. STJR §34 El **UNO** bosqueja de antemano la disposición afectiva, determina lo que se «ve» y cómo se lo ve. STJR §35 Estos dos modos de ser cotidianos del discurso y la visión no están solamente ahí el **UNO** junto al otro, en su tendencia desarraigadora, sino que **UNO** de ellos arrastra consigo al otro. STJR §36 La comprensión del Dasein en el **UNO** se equivoca, pues, constantemente en sus proyectos en relación a las genuinas posibilidades de ser. STJR §37 El convivir en el **UNO** no es de ningún modo un estar-juntos acabado e indiferente, sino un tenso y ambiguo vigilarse **UNO**s a otros, un secreto y recíproco espionaje. STJR §37 Pero ella está oculta públicamente, y **UNO** se defenderá siempre de que esta interpretación del modo de ser del estado interpretativo del **UNO** sea acertada. STJR §37 Sería un malentendido pretender confirmar la explicación de estos fenómenos mediante el asentimiento del **UNO**. STJR §37 Este absorberse en… tiene ordinariamente el carácter de un estar perdido en lo público del **UNO**. STJR §38 La impropiedad no mienta una especie de no-estar-ya-en-el-mundo, sino que ella constituye, por el contrario, un modo eminente de estar-en-el-mundo, en el que el Da-sein queda enteramente absorto por el «mundo» y por la coexistencia de los otros en el **UNO**. STJR §38 Pero si es el Dasein mismo quien, en la habladuría y en el estado interpretativo público, se confiere a sí mismo la posibilidad de perderse en el **UNO**, de caer en la carencia de fundamento, esto significa que el Dasein prepara para sí mismo la constante tentación de caer. STJR §38 La autoseguridad y determinación del **UNO** propaga una creciente falta de necesidad en relación al modo propio del comprender afectivamente dispuesto. STJR §38 La presunción del **UNO** de alimentar y dirigir la «vida» plena y auténtica procura al Dasein una tranquilización para la cual todo está «en perfecto orden» y todas las puertas están abiertas. STJR §38 La forma de movilidad del despeñamiento que se precipita en y se mueve dentro de la carencia de fundamento del impropio estar en el **UNO**, arranca constantemente a la comprensión del proyectar de posibilidades propias y la arrastra dentro de la aquietada presunción de poseerlo todo o de alcanzarlo todo. STJR §38 Este constante sacar fuera de la condición de propio – y, pese a ello, simularla siempre – junto con el movimiento de arrastre hacia dentro del **UNO**, caracteriza la movilidad de la caída como torbellino. STJR §38 Es propio de la facticidad de este factum que el Dasein, mientras es lo que es, se halla en estado de lanzamiento y es absorbido en el torbellino de la impropiedad del **UNO**. STJR §38 La absorción en el **UNO** y en el «mundo» del que nos ocupamos, manifiesta una especie de huida del Dasein ante sí mismo como poder-ser-sí-mismo propio. STJR §40 La caída del Dasein en el **UNO** y en el «mundo» de la ocupación la hemos llamado una «huida» ante sí mismo. STJR §40 En la primera indicación fenoménica de la constitución fundamental del Dasein, al aclarar el sentido existencial del estar-en a diferencia de la significación categorial del «estar dentro», el estar-en fue caracterizado como un habitar en…, estar familiarizado con… Este carácter del estar-en se hizo luego más concretamente visible por medio de la publicidad cotidiana del **UNO**, que introduce en la cotidianidad media del Dasein, la tranquilizada seguridad de sí mismo, el claro y evidente «estar como en casa». STJR §40 No huye ante un ente intramundano, sino precisamente hacia él, en cuanto ente en el que la ocupación, perdida en el **UNO**, puede estar en tranquila familiaridad. STJR §40 Esta desazón persigue constantemente al Dasein y amenaza, aunque no en forma explícita, su cotidiano estar perdido en el **UNO**. STJR §40 Por el contrario, la infrecuencia del fenómeno es un índice de que el Dasein, pese a quedar habitualmente oculto a sí mismo en su carácter propio, en virtud del estado interpretativo público del **UNO**, puede, sin embargo, ser abierto en forma originaria en esta disposición afectiva fundamental. STJR §40 En este cadente estar en medio de se acusa, explícita o implícitamente, comprendido o no comprendido, el huir ante la desazón que habitualmente queda oculta junto con la angustia latente, porque el carácter público del **UNO** reprime todo lo que no es familiar. STJR §41 El por-mor-de propio queda sin asumir, el proyecto del poder-ser del sí mismo que-da abandonado a la disposición del **UNO**. STJR §41 De éste toma sus posibilidades, y lo hace primeramente siguiendo el estado interpretativo del **UNO**. STJR §41 No obstante, el aquietado «querer» regido por el **UNO** no equivale a una extinción del estar vuelto hacia el poder-ser, sino que es sólo una modificación del mismo. STJR §41 El absorberse en el **UNO** significa el dominio del estado interpretativo público. STJR §44 El absorberse en lo dicho pertenece al modo de ser del **UNO**. STJR §44 Ahora bien, el sí-mismo de la cotidianidad es el **UNO**, constituido en el estado interpretativo público que se expresa en la habladuría. STJR §51 Habrá que preguntar entonces: ¿cómo ha sido abierto el estar vuelto hacia la muerte por el comprender afectivamente dispuesto que se halla en la habladuría del **UNO**? ¿ STJR §51 Cómo se comporta el **UNO** en su comprender respecto de la más propia, irrespectiva e insuperable posibilidad del Dasein? ¿ STJR §51 El **UNO** ya tiene también asegurada una interpretación para este evento. STJR §51 El morir, que es por esencia insustituiblemente el mío, se convierte en un acontecimiento público que ocurre para el **UNO**. STJR §51 En virtud de semejante equivocidad, el Dasein se expone a perderse en el **UNO** por lo que toca a un especialísimo poder-ser, que forma parte del sí-mismo más propio. STJR §51 El **UNO** justifica y acrecienta la tentación de encubrir el más propio estar vuelto hacia la muerte. STJR §51 El **UNO** procura de esta manera una permanente tranquilización respecto de la muerte. STJR §51 Ahora bien, junto con procurar esta tranquilización que aparta al Dasein de su muerte, el **UNO** adquiere legitimidad y prestigio mediante la tácita regulación de la manera como **UNO** tiene que comportarse en general respecto de la muerte. STJR §51 El **UNO** no tolera el coraje para la angustia ante la muerte. STJR §51 El predominio del estado interpretativo público del **UNO** ya ha decidido también acerca de la disposición afectiva que debe determinar la actitud ante la muerte. STJR §51 El **UNO** procura convertir esta angustia en miedo ante la llegada de un acontecimiento. STJR §51 Lo «debido», según el tácito decreto del **UNO**, es la indiferente tranquilidad ante el «hecho» de que **UNO** se muere. STJR §51 Pero, la cotidianidad del Dasein atestigua con esta huida cadente ante la muerte que también el **UNO** mismo está determinado desde siempre como un estar vuelto hacia la muerte, incluso aunque no esté pensando expresamente en la muerte. STJR §51 La explicación del modo cotidiano de estar vuelto hacia la muerte se atuvo a la habladuría del **UNO**: **UNO** también se muere alguna vez, pero por el momento todavía no. STJR §52 Se lo dice, pero el **UNO** no advierte que para poder estar cierto de la muerte, el Dasein propio necesita, él mismo, estar cada vez cierto de su poder-ser más propio e irrespectivo. STJR §52 Si bien en lo público del **UNO** el Dasein no «habla», aparentemente, sino de esta certeza «empírica» de la muerte, sin embargo, no se atiene en el fondo primaria ni exclusivamente a los casos de muerte que acontecen. STJR §52 Con este «pero…», el **UNO** deja en suspenso la certeza de la muerte. STJR §52 El «por el momento todavía no» no es un mero decir negativo, sino una interpretación que el **UNO** hace de sí mismo, con la que se remite a lo que por ahora sigue todavía siendo accesible para el Dasein y objeto de su ocupación. STJR §52 Y de esta manera el **UNO** encubre lo peculiar de la certeza de la muerte: que es posible en cualquier momento. STJR §52 La interpretación cabal del decir cotidiano del **UNO** acerca de la muerte y del modo como la muerte está dentro del Dasein nos ha conducido a los caracteres de la certeza e indeterminación. STJR §52 El estar vuelto propiamente hacia la muerte no puede esquivar la posibilidad más propia e irrespectiva, encubriéndola en esta huida y reinterpretándola en función de la comprensión común del **UNO**. STJR §53 Las características del proyecto existencial del modo propio de estar vuelto hacia la muerte pueden resumirse de la siguiente manera: el adelantarse le revela al Dasein su pérdida en el «**UNO** mismo» y lo conduce ante la posibilidad de ser sí mismo sin el apoyo primario de la solicitud ocupada, y de serlo en una libertad apasionada, libre de las ilusiones del **UNO**, libertad fáctica, cierta de sí misma y acosada por la angustia: la libertad para la muerte. STJR §53 El ser-sí-mismo propio se determina como una modificación existentiva del **UNO**, modificación que es necesario delimitar existencialmente. ¿ STJR §54 Con la pérdida en el **UNO** ya se ha decidido siempre el inmediato poder-ser fáctico del Dasein: sus tareas, sus reglas, sus patrones de medida, la urgencia y el alcance de su ocupado y solícito estar-en-el-mundo. STJR §54 El **UNO** ya ha sustraído siempre al Dasein la toma entre manos de estas posibilidades de ser. STJR §54 Más aun, el **UNO** esconde el relevo, tácitamente por él realizado, de la elección explícita de estas posibilidades. STJR §54 Este ser arrastrado sin elección por el Nadie, mediante el cual el Dasein se enreda en la impropiedad, sólo puede revertirse si el Dasein se recupera explícitamente de la pérdida en el **UNO**, retornando a sí mismo. STJR §54 El traerse de vuelta desde el **UNO**, es decir, la modificación existentiva del **UNO**-mismo que lo convierte en un ser-sí-mismo propio, deberá llevarse a cabo como una reparación de la falta de elección. STJR §54 Pero, como está perdido en el **UNO**, primero debe encontrarse. STJR §54 Por medio del comprender el Dasein «sabe» lo que pasa con él mismo, y lo sabe en la medida en que se ha proyectado hacia posibilidades de sí mismo, o bien – sumiéndose en el **UNO** – se las ha dejado presentar por el estado interpretativo público. STJR §55 Perdido en lo público del **UNO** y en su habladuría, el Dasein, al escuchar al **UNO**-mismo, desoye su propio sí-mismo. STJR §55 Si el Dasein ha de poder ser rescatado de esta pérdida del desoírse a sí mismo, y si lo ha de poder por sí mismo, entonces primero deberá poder encontrarse: encontrar al sí mismo que ha sido desoído precisamente en la escucha del **UNO**. STJR §55 Esta escucha del **UNO** ha de ser quebrantada, esto es, ha de recibir del Dasein mismo la posibilidad de un escuchar que la interrumpa. STJR §55 Esta llamada quebrantará la escucha del **UNO** en la que el Dasein se desoye a sí mismo si logra despertar, en virtud de su propio llamar, una escucha de características enteramente contrarias a las del escuchar perdido en el **UNO**. STJR §55 Como sólo el «mismo» del **UNO**-mismo es interpelado e inducido a oír, el **UNO** se viene abajo. STJR §56 La conciencia llama al sí-mismo del Dasein a salir de su pérdida en el **UNO**. STJR §57 Y habla así tan sólo porque la llamada no llama a entrar en la habladuría pública del **UNO**, sino que, sacando de ésta, llama al silencio del poder-ser existente. ¿ STJR §57 Y el Dasein es llamado por la llamada para que salga de la caída en el **UNO** (ya-estar-en-medio-del-mundo del que nos ocupamos). STJR §57 Pero, bien considerada, esta interpretación es solamente una huida ante la conciencia, una escapatoria del Dasein para alejarse furtivamente del fino muro que, por así decirlo, se interpone entre el **UNO** y lo desazonante de su ser. STJR §57 Pero esta «conciencia pública» ¿qué otra cosa es sino la voz del **UNO**? STJR §57 La pre-vocante llamada hacia atrás de la conciencia le da a entender al Dasein que – estando en la posibilidad de su ser como fundamento negativo de su proyecto negativo – debe recuperarse de su pérdida en el **UNO**, y retornar a sí mismo; es decir, le da a entender que es culpable. STJR §58 La comprensión común del **UNO** no conoce más que el cumplimiento o violación de la regla práctica y de la norma pública. STJR §58 Si el Dasein se comprende inmediata y regularmente desde aquello de que se ocupa, e interpreta como ocupación todos sus comportamientos, ¿no interpretará entonces en forma cadente-encubriente precisamente aquella manera de su ser que, en cuanto llamada, quiere traerlo de vuelta desde su estar perdido en medio de los quehaceres del **UNO**? STJR §59 La experiencia de una conciencia «amonestadora» sólo ve la función vocante de la conciencia dentro de los límites accesibles a la comprensión común del **UNO**. STJR §59 La llamada nos enfrenta al ser-culpable que somos en todo momento y trae de vuelta de este modo al sí-mismo desde la ruidosa habladuría de la comprensión del **UNO**. STJR §60 El silencio hace callar la habladuría del **UNO**. STJR §60 Como el **UNO** sólo escucha y comprende la habladuría ruidosa, y no puede «constatar» ninguna llamada, imputa a la conciencia el ser «muda» y manifiestamente inexistente. STJR §60 Con esta interpretación el **UNO** no hace más que encubrir su propia sordera para la llamada y el corto alcance de su «escuchar». STJR §60 Al mismo tiempo, los proyectos fácticos inmediatos quedan dirigidos por el estar-perdido en el **UNO** en medio de las ocupaciones. STJR §60 Del modo propio de ser-sí-mismo en la resolución nace por vez primera el modo propio de la convivencia, y no de ambiguos y mezquinos acuerdos ni de locuaces fraternizaciones en el **UNO** y en lo que él pueda emprender. STJR §60 Este término no hace más que expresar el fenómeno que anteriormente interpretamos como el estar entregado al dominio del estado interpretativo del **UNO**. STJR §60 La resolución significa dejarse despertar desde la pérdida en el **UNO**. STJR §60 La irresolución del **UNO** se mantiene empero vigente, aunque ella ya no puede contrariar a la existencia resuelta. STJR §60 También el acto resolutorio tiene que contar con el **UNO** y su mundo. STJR §60 El acto resolutorio no se substrae a la «realidad», sino que descubre por vez primera lo fácticamente posible, y lo descubre de un modo tal que lo asume como aquello que, en cuanto poder-ser más propio, es posible en el **UNO**. STJR §60 El **UNO** sólo conoce la «situación general», se pierde en las «oportunidades» que le están más cercanas y configura la existencia mediante el cálculo de las «contingencias» que, en su desconocimiento, él considera y presenta como su propia realización. STJR §60 La comprensión de la llamada de la conciencia revela el estar perdido en el **UNO**. STJR §62 Precursoramente resuelto, el Dasein se mantiene abierto para la posible pérdida en la irresolución del **UNO**, que constantemente amenaza desde el fondo de su propio ser. STJR §62 Si con este fenómeno se ha alcanzado una manera de ser del Dasein en la que éste se lleva hacia sí mismo y se pone delante de sí mismo, entonces el fenómeno tendrá que resultarle óntica y ontológicamente incomprensible a la interpretación cotidiana del Dasein hecha por la comprensión común del **UNO**. STJR §62 El Dasein se comprende siempre fácticamente en determinadas posibilidades existentivas, aunque los proyectos procedan tan sólo de la comprensión común del **UNO**. STJR §63 A la comprensión común que en su ocupación se absorbe en el **UNO**, eso de un proyectar, y máxime de un proyectar ontológico, le resulta extraño, porque ella se cierra «en principio» frente a aquél. STJR §63 De un modo negativo se ha mostrado también que la caracterización ontológica del **UNO** excluye cualquier empleo de categorías propias del estar-ahí (sustancia). STJR §64 La caída del Dasein, por la que éste huye de sí mismo hacia el **UNO**. STJR §64 La resolución precursora es el modo propio de la aperturidad, la cual se mueve regularmente en la impropiedad de la autointerpretación cadente del **UNO**. STJR §66 Y puesto que el sí-mismo no puede ser concebido ni como sustancia ni como sujeto, sino que se funda en la existencia, el análisis del sí-mismo impropio, del **UNO**, fue dejado enteramente de lado en el transcurso de la interpretación preparatoria del Dasein. STJR §66 La cotidianidad determina al Dasein incluso cuando éste no haya hecho del **UNO** su «héroe». STJR §71 Inmediata y regularmente, el sí-mismo está perdido en el **UNO**. STJR §74 De esta manera, el comprender, en cuanto comprensión común, constituye también la existencia impropia del **UNO**. STJR §75 La pérdida en el **UNO** y en lo mundi-histórico se reveló más arriba como huida ante la muerte. STJR §75 El **UNO** rehuye la elección. STJR §75 Por el contrario, la temporeidad de la historicidad propia es, en cuanto instante precursor y repitente, una des-presentación del hoy y un desacostumbramiento de las conductas usuales del **UNO**. STJR §75 No hay ninguna ciencia donde la «validez universal» de los modelos y las pretensiones de «universalidad» que el **UNO** y su modo común de comprender exige puedan imponerse menos como posibles criterios de la «verdad» que en la auténtica historiografía. STJR §76 Y, puesto que la comprensión vulgar del Dasein está guiada por el **UNO**, puede consolidarse la «representación» de la «infinitud» del tiempo público, que se basa en el olvido de sí. STJR §81 El **UNO** no muere jamás, porque no puede morir; en efecto, la muerte es siempre mía, y sólo puede ser existentivamente comprendida de un modo propio en la resolución precursora. STJR §81